Fue fabricada por especialistas de la PUCP y ya se ofrece en el mercado a precios competitivos.

La pintura anticorrosiva es utilizada, generalmente, en los cascos de las embarcaciones pesqueras, y también a nivel doméstico, aunque en menor medida.
El contacto del ser humano con estas sustancias por encima de los niveles permitidos termina perjudicando seriamente la salud de las personas.
Ante ello, en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) se realizan distintas formulaciones de una nueva pintura anticorrosiva que evite la utilización del cromato de zinc, una sustancia potencialmente cancerígena, y reemplazarla por pigmentos alternativos de similar función que no represente peligro alguno para la vida.
El proyecto, que fue cofinanciado por el FINCyT (hoy Programa Innóte Perú), permitió que después de rigurosas pruebas de campo en distintas zonas del país con un alto grado de contaminación salina y en los mismos laboratorios de la universidad, se concluya exitosamente con esta iniciativa de innovación.
Primero hubo una etapa de formulación, que permitió conseguir 20 formulaciones, unas con cromato de zinc y otras con una serie de pigmentos alternativos para compararlas.
"Luego se introdujeron en las cámaras de corrosión acelerada, y hubo ensayos de campo en diferentes lugares. Así, se llegó a determinar un comportamiento equivalente, y en algunos casos, hasta mejor que las pinturas de cromato”, señaló el doctor Santiago Flores Merino, coordinador del proyecto.
Indicó que gracias al respaldo del mencionado programa se pudo ampliar el rango de la investigación, cuya validación se hizo en cuatro lugares de la costa peruana: Arequipa, Lima, Trujillo, y Chimbote.
Después de las formulaciones, se encargó a la empresa de pintura J y S Ferretería Industrial SAC, a través de su línea industrial Universal Colors, la realización de la fabricación a nivel piloto.
Actualmente cuentan con la licencia de venta del producto a un precio asequible.