La importancia de la existencia de un protocolo de certificación varietal de fácil acceso y bajo costo.

Un equipo de investigadores de la Universidad Peruana Cayetano Heredia con la colaboración del Centro de Innovación Tecnológica Vitivinícola (CITEVid) y del Institut National de la Recherche Agronomique (INRA) de Francia, desarrolló el proyecto “Fingerprint molecular, propagación in vitro, detección y limpieza viral de uva pisquera”.
Este estudio, cofinanciado por FINCyT (hoy Programa Innóvate Perú), logró asociar la descripción física de las características de la planta con los patrones de fingerprint molecular de las ocho variedades de uva pisquera (albilla, italia, mollar, moscatel, negra criolla, quebranta, torontel y uvina), a partir de las pautas aplicadas para la uva de mesa y vino.
Se formularon además protocolos de análisis serológico por NCM-ELISA para cuatro virus importantes, a lo cual se añadió el desarrollo de protocolos para la propagación y limpieza viral in vitro. Con todo ello, los autores agregaron nuevos elementos a la lista de los compuestos identificados e implementaron una renovada metodología de análisis para el pisco.
La mezcla de plantas fue uno de los problemas más comunes encontrados durante el trabajo de campo, aparentemente por una incorrecta información de las plantas madres en los viveros o error de los agricultores, quienes carecen de los conocimientos adecuados para identificar las variedades de uva que siembran.
UVA PISQUERA
En esa línea, se desconoce si la uva es pisquera, para vino o de mesa. La diferenciación e identificación es sumamente compleja cuando se basan en técnicas de caracteres morfológicos, botánicos y agronómicos, especialmente cuando muchas de estas dependen del medio ambiente y de la edad de la planta.
Una serie de metodologías científicas se implementaron en este proyecto. Así, se hizo la extracción de las ocho variedades de uva pisquera (previamente identificadas gracias a la visita de expertos extranjeros) y la obtención de ADN de las plantas-control del banco de germoplasma del CITEVid y del INRA.
En adición a lo anterior, se incluyó una tecnología de detección viral, evaluando la sensibilidad de los diversos antisueros comerciales para la prueba de NCM-ELISA. Y es que los virus y otras enfermedades afectan la calidad de la uva al generar mala cuaja (corrimiento), racimos y bayas poco uniformes, retraso de cosechas e incluso la mortalidad de la planta. Así, la productividad de las vides queda afectada.
El control de las enfermedades garantiza una producción y calidad de fruto óptimo, pues una planta vid libre de males tiene la facultad de expresar su máximo potencial. En ello radica la importancia de la existencia de un protocolo de certificación varietal aplicable a las uvas criollas de fácil acceso y bajo costo.